¡Que maravilla sería si todos los docentes evaluaran su materia como lo hemos aprendido esta semana! Cada estudiante tendría en sus manos su propia evaluación y se daría cuenta si las cosas las está haciendo bien o no.
Ayer aprendí, además, que con el hemisferio derecho se expresan los sentimientos y con el izquierdo la razón, la lectura tenía ejemplos de profesores que llaman la atención a sus estudiantes desde el hemisferio derecho, por lo tanto sus interlocutores tienen el derecho de decidir si lo que escuchan les gusta o no, si hacen caso u obvian la "regañada". Si un profesor se dirige a los alumnos desde su hemisferio izquierdo, ellos tendrán una buena razón para corregir sus errores o malas acciones. Así entonces, si la evaluación les es dada, serán ellos mismos quienes decidan como hacerlo, el ritmo, el tiempo; solo sabrán que tendrán un día para presentar su proyecto terminado. Su profesor será unicamente su guía. Como dijo un pedagogo francés: "El profesor es solo el alumno más aventajado del alula".
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